
Un sistema de vigilancia es legítimo cuando está operativo de forma sostenida. Más allá de la conformación formal de los COVIDA, el reto era activar patrullajes reales en la cuenca y generar evidencias verídicas para que las autoridades actúen de una vez. Ese paso está iniciando en la cuenca del río Curaray.
Al cierre de diciembre de 2025, los Comités de Vigilancia y Defensores Ambientales (COVIDA) de seis comunidades nativas ejecutaron sus primeros patrullajes oficiales. En total se realizaron 12 patrullajes, dos por comunidad (uno forestal y uno pesquero), con la participación directa de 89 vigilantes, entre hombre y mujeres.

Las intervenciones se desarrollaron en las comunidades de Nuevo Bellavista del Curaray, Nuevo Yarina, Buena Vida, Nuevo Libertad, Nuevo Defensor y Quechuas de San Fernando. Cada patrullaje generó coordenadas, registro fotográfico y actas de ocurrencia.
Estos patrullajes incluyeron la aplicación práctica de protocolos de intervención ante tala y pesca ilegales, el uso de GPS para georreferenciación, registro digital mediante KoboCollect y validación de información para su posterior sistematización.

Un hito clave es que los primeros reportes de patrullaje ya se encuentran integrados en iKUATAMARI, la plataforma digital de información para la gestión territorial. La herramienta permite registrar datos georreferenciados en campo, cargar evidencias fotográficas y activar un flujo secuencial de revisión y seguimiento.

Esta incorporación tecnológica a la defensa territorial es una herramienta que contribuye a fortalecer la autonomía de las comunidades, mejora la calidad de la información a nivel de federación y el Estado, y apunta a convertirse en un insumo vital para el accionar de las autoridades.


